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<title><![CDATA[Atardeceres Sangrientos @ razoncritica.com]]></title>
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<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 14:10:57 -0400</pubDate>
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<copyright>Copyright 2010, razoncritica.com</copyright> 
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<title><![CDATA[Atardeceres Sangrientos]]></title>
<description><![CDATA[Las doctrinas, unas en el pasado y otras en el presente, han justificado siempre los sacrificios que pudieran hacerse a la mayor gloria de sus respectivos dioses. Con ello, no se busca tanto la solución de los problemas, cuanto la glorificación de los dioses invocados. En las religiones precolombinas de Sudamérica, quien muriese víctima de un sacrificio ritual, ocupaba el mismo lugar en el cielo que los guerreros muertos en la batalla, o sea, preferente. Si se mata en nombre de Dios, la muerte está justificada. Al partir hacia la guerra, los sacerdotes bendicen las tropas y armas de su pueblo. Pero, según la Biblia, "quien ofreciere sacrificios a otros dioses, y no sólo al Señor, será muerto".
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<br>Artículo completo en: <a href="http://emiliodelbarco.escepticismo.es/index.php?entry=entry090412-154015">Blog de Emilio del Barco</a>
<br>]]></description>
<link>http://www.razoncritica.com/atardeceres_sangrientos_1224.html</link>
<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 14:10:57 -0400</pubDate>
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