En ocasión de su 40 aniversario luctuoso, el cuerpo del Padre Pío "por ahora San Pío de Pietrelcina" está en exposición en un cofre de cristal en su monasterio en San Giovanni Rotondo, en Puglia, Italia del sur. 700 mil peregrinos se han registrado por adelantado para dar un vistazo al santo que llevó lo que él decía eran las heridas sangrantes de Jesús. Quizás se decepcionen, ya que ahora no hay rastros de sus famosas estigmas en sus manos y pies, aunque su piel continúa intacta.
El Padre Pío tenía un pequeño secreto. El habría usado ácido carbólico para crear él mismo esas heridas santas. Él era "un ignorante y psicópata autoflagelante que se aprovechaba de la credulidad de la gente", dijo el fundador del Hospital Universitario Católico de Roma. El historiador Sergio Suzette encontró sobre el Padre Pío el año pasado. Su investigación está basada en un documento encontrado en El Vaticano. Era el testimonio de una farmacéutica de San Giovanni Rotunda, de quien el padre había ordenado el ácido. Él había le había dicho que era para esterilizar agujas y le pidió que guardara el secreto. Durante el proceso de beatificación, el documento fue examinado - pero rechazado. Aparentemente El Vaticano no estaba de ánimos para arruinar un gran milagro. Además, en sus años mozos, el Papa Juan Pablo II era uno de los peregrinos que venían desde lejos a obtener las bendiciones del Padre Pío.
Fuente:
Rationalist International