Miércoles, 30 de abril de 2008.
Es difícil ser entendido. Ya hay que estar agradecido de corazón por el buen propósito de interpretarnos con alguna finura: en los días buenos ya no se desea ninguna interpretación. Hay que conceder a los amigos un holgado margen para la mala intelección. Me parece que es mejor ser mal entendido que no entendido.
¿Ser entendido? [...]