La Asociación Quiropráctica McTimoney (MCA) ha pedido a sus miembros en un
correo urgente y confidencial que destruyan inmeditamente todas las pruebas documentales que respalden la idea de que han prometido alguna vez a sus clientes que pueden tratar dolencias infantiles y eliminen toda la papelería en la que se presenten como doctores sin especificar que no lo son en medicina, sino en esta práctica alternativa, según me entero a través de
Fernando L. Frías. La drástica medida, que me ha recordado a la de los camellos de las películas que corren a tirar la droga por el inodoro cuando la Policía llama a la puerta, la ha tomado la entidad británica tras la denuncia de la Asociación Británica de Quiropráctica (BCA) contra el periodista Simon Singh por haber dicho, en un artículo publicado en The Guardian titulado 'Beware the spinal trap' (Cuidado con la trampa de la columna vertebral), que la BCA "es la cara respetable de la profesión quiropráctica y promueve alegremente tratamientos falsos".
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Magonia